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Aminoácidos

Aminoácidos No Esenciales

Cuando hablamos de aminoácidos nos referimos a pequeñas moléculas que tienen por función principal componer las proteínas, las cuales son los elementos de los que está constituido nuestro cuerpo a escala interna y externa.

Cada una de las proteínas que conforman nuestro cuerpo está compuesta por  una cantidad aproximada de entre 50 y 2.000 aminoácidos, los cuales se unen en una sucesión determinada, según su naturaleza y función. Por tanto, nuestro organismo cuenta con miles de millardos de estos compuestos.

Todo lo que hay en nuestro organismo está conformado por células, las cuales poseen un alto porcentaje de proteínas; por esta razón decimos que dichos compuestos son algunas de las sustancias básicas que constituyen nuestro cuerpo.

Los aminoácidos presentes en el genoma humano se dividen principalmente en esenciales y no esenciales, los cuales poseen diversas funciones de vital importancia, en vista de que promueven, entre otras cosas, la liberación de sustancias neurotransmisoras u hormonas y regulan sistemas importantes.

Esto quiere decir que para que todos nuestros órganos, sentidos y sistemas funcionen correctamente es necesario que el cuerpo realice el proceso de síntesis de diversos aminoácidos, los cuales se obtienen por tres vías: los alimentos, nuestro organismo o suplementos dietéticos.

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Una vez que se encuentran en nuestro organismo, los aminoácidos pasan por un proceso de descomposición bioquímica, desde donde se distribuyen para cumplir diversas funciones como promotores de neurotransmisores, como integrantes de nuevas proteínas, entre otros roles.

La mayor parte de los aminoácidos se metabolizan en el hígado, luego se transportan a través del torrente sanguíneo hasta el órgano al cual prestarán su función. Por ejemplo, gran parte del triptófano que consumimos va hasta el cerebro, en el cual se sintetiza en serotonina y la hormona melatonina.

Estos compuestos químicos son fundamentales para que se lleven a cabo todos los procesos metabólicos que requiere nuestro organismo para su correcto funcionamiento, entre los que destaca la digestión, la absorción de nutrientes, la glucólisis, entre otros.

aminoacidos no-esenciales

¿Qué son los aminoácidos no esenciales?

Los aminoácidos no esenciales son aquellos que nuestro cuerpo puede fabricar desde otras sustancias. Es decir, mientras que los 9 aminoácidos esenciales debemos obtenerlos a través de los alimentos, los no esenciales se sintetizan desde el interior de nuestro organismo para cumplir diversas funciones.

Al igual que los esenciales, los aminoácidos no esenciales ejercen papeles muy importantes en la regulación de diversos sistemas y la correcta formación celular en el organismo, garantizando así nuestra buena salud.

De los 20 aminoácidos que requiere el cuerpo para funcionar adecuadamente, once son no esenciales, de los cuales tres son netamente no esenciales y ocho son condicionales; es decir, se producen en mayor cantidad cuando el cuerpo necesita satisfacer alguna necesidad específica.

La mayoría de los aminoácidos no esenciales se fabrican a partir de la existencia de otros aminoácidos o elementos químicos presentes en nuestro cuerpo. Por tanto, forman parte de todo un sistema, donde la existencia de una sustancia garantiza la producción de otra.

Un ejemplo de ello es la glutamina, la cual necesita de la presencia de la vitamina B6 para que se lleve a cabo el proceso de síntesis del  neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico (GABA), el cual cumple importantes funciones dentro de nuestro sistema nervioso central.

¿Cuáles son los aminoácidos no esenciales?

Los aminoácidos no esenciales poseen la misma estructura química básica que los esenciales; es decir, están conformados por un carbono central, unido a un grupo amino (-NH2), a un grupo carboxilo (-COOH), a un hidrógeno (H)  y la respectiva cadena lateral (R), la cual diferencia un aminoácido de otro.

Por consiguiente, las fórmulas que identifican a cada compuesto difieren específicamente en las características que posee su cadena lateral, en vista de que todos tienen cadenas carbonadas diferentes según la función y naturaleza del aminoácido.

Los animales, a diferencia del ser humano, no tienen la capacidad de sintetizar los grupos amino, razón por la cual deben adquirirlos todos a través de la ingesta de alimentos ricos en ellos.

Esto quiere decir que el hombre tiene una gran ventaja sobre los demás seres vivos del planeta, pues su organismo sí es capaz de producir y sintetizar más de la mitad de los aminoácidos que necesita su cuerpo para ejercer sus funciones correctamente.

Los seres humanos contamos con once aminoácidos no esenciales, los cuales poseen una clasificación específica: tres son netamente no esenciales y ocho son condicionales.

Dichos compuestos de naturaleza no esencial son los siguientes:

Aminoácidos No Esenciales

La lista de aminoácidos no esenciales, es decir, aquellos que nuestro organismo elabora constantemente, se compone de:

Alanina (Ala)

Es un aminoácido que participa en el proceso de metabolización de la glucosa, regulando la cantidad de azúcar que tenemos en la sangre. Además promueve la eliminación de sustancias tóxicas propias o que ingresamos al organismo desde el exterior.

Este compuesto también ayuda a reforzar nuestro sistema inmunológico, aumentando las defensas del organismo, y favorece la transferencia de nitrógeno de los tejidos circundantes hacia el hígado.

Por consiguiente, la existencia de niveles bajos de este aminoácido puede producir desequilibrios en los niveles de azúcar en la sangre, debilidad muscular, alteraciones nerviosas, debilidad del sistema inmunológico,  y problemas en la próstata.

Asparagina (Asn)

Este compuesto se encuentra en el organismo como resultado de la síntesis de otros aminoácidos. Tiene como función principal promover la correcta conexión neuronal y funcionamiento del sistema nervioso central, con propiedades ansiolíticas que previenen el estrés y la ansiedad.

Este aminoácido también nos ayuda a conservar y reparar los músculos de nuestro cuerpo, por lo que resulta muy útil para deportistas y fisiculturistas de alto desempeño.

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Un nivel deficiente de este aminoácido en el organismo puede conllevar al desarrollo de cuadros de ansiedad, angustia y depresión. También puede producirse problemas de sueño como el insomnio, trastornos metabólicos y debilidad muscular.

Ácido Aspartico (Asp)

Es un aminoácido que favorece la eliminación de toxinas producidas por el organismo o provenientes del exterior, en especial el amoníaco. Además, también ayuda a la desintoxicación de la sangre, previniendo así patologías de carácter hepáticos.

El Aspartato también actúa directamente sobre el sistema nervioso central, regulando así nuestro estado de ánimo, reduciendo los niveles de estrés y ansiedad que pueden provocar el desarrollo de patologías físicas más graves como los trastornos alimenticios: anorexia y bulimia.

Como la mayoría de los aminoácidos, éste actúa en el proceso de reparación y regeneración de los tejidos musculares y óseos, además ayuda a la renovación de las células, promoviendo así la producción de energía extra que pueda necesitar nuestro organismo en un momento determinado.

Este compuesto participa en el proceso de absorción de vitaminas y minerales como el zinc, el calcio, el potasio y el magnesio, los cuales son indispensables para el funcionamiento correcto de nuestro organismo.

En vista de las múltiples funciones que tiene este aminoácido, niveles deficientes de éste podrían inducir al desarrollo de enfermedades como estrés, ansiedad, debilidad muscular, descalcificación (que se traduce en osteopenia u osteoporosis).

Los aminoácidos no esenciales que se fabrican en mayor cantidad como respuesta del organismo para satisfacer alguna necesidad específica, es decir, los condicionales, son los siguientes:

Arginina (Arg)

Este compuesto ayuda el proceso de reparación y regeneración de los tejidos blandos y óseos, razón por la cual es muy útil para los atletas y deportistas de alto rendimiento.

Este aminoácido también promueve la eliminación de toxinas en el organismo a través de la orina, favoreciendo el funcionamiento adecuado de los riñones, al tiempo que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico del organismo.

Al igual que la alanina, la arginina ayuda a que se metabolice la glucosa en el organismo, regulando los niveles de azúcar en la sangre. También favorece la fertilidad en los hombres, el funcionamiento adecuado del hígado y estimula la liberación de la hormona del crecimiento.

Esto quiere decir que en caso de presentar niveles bajos de este aminoácido en el cuerpo pueden presentarse trastornos musculares, óseos, hipertensión arterial, defensas bajas, diabetes, disfunción eréctil y dificultades de crecimiento.

Glutamina (Gln)

Este aminoácido se sintetiza en un neurotransmisor que funciona como estimulante cerebral, favoreciendo la función de la médula espinal, el sistema nervioso y el cerebro. Este compuesto ayuda el proceso de metabolización de grasa y azúcar, regulando dichas sustancias en el organismo.

La glutamina ayuda a elaborar y conservar en buen estado el tejido muscular, así como a su reparación y regeneración, al igual que ocurre con las células del intestino.

Los bajos niveles de este aminoácido puede ocasionar debilidad muscular, problemas en el sistema nervioso y la función cerebral, así como trastornos en los niveles de lípidos y azúcar en la sangre.

Tirosina (Tyr)

Este compuesto se encuentra en nuestro organismo siempre que consumamos un aminoácido esencial: la fenilalanina. Es decir, para que se sintetice es necesaria la presencia de otro compuesto.

La tirosina es un precursor de la adrenalina, la dopamina, norepinefrina y la epinefrina, por lo que cumple la función de regular nuestro estado de ánimo, además ayuda al funcionamiento del sistema nervioso central.

Este aminoácido influye en el adecuado funcionamiento de nuestro metabolismo, ayudando a la correcta producción de las hormonas que regulan la tiroides, así como la descomposición de las grasas, por lo que ayuda a disminuir los niveles de lípidos en el organismo.

Además, este compuesto estimula la mielina, garantizando la correcta conexión neuronal de nuestro cerebro.

Los niveles deficientes de tirosina pueden conllevar al desarrollo de estados depresivos, enfermedades de carácter metabólico como la diabetes y la tiroides, así como problemas de concentración y memoria.

Cisteína (Cys)

Este aminoácido se forma a partir de la existencia de otro aminoácido como la metionina. Tiene una importante función antioxidante, por lo que evita el envejecimiento prematuro y la aparición de arrugas profundas.

Este compuesto ayuda al cuerpo a eliminar las sustancias tóxicas internas y externas, minimizando así los daños que pueden causar diversas toxinas como el cigarrillo, las drogas y el alcohol a nuestro hígado.

La cisteína es uno de los compuestos que participa en el proceso de descomposición de las grasas, por lo que evita las posibilidades de desarrollar obesidad.

También tiene importante participación en cuanto a la formación y conservación del tejido muscular y óseo, ayudando así al proceso de cicatrización y previniendo la artritis reumatoide.

Este aminoácido impulsa la buena digestión, razón por la cual evita problemas en cuanto a la descomposición de alimentos y absorción de nutrientes importantes para el organismo se refiere.

Esto quiere decir que si nuestro organismo registra bajos niveles de este aminoácido podemos desarrollar algunas patologías relacionadas con el hígado como insuficiencia o cirrosis. También nos crea tendencia hacia la acumulación de grasa en las arterias o algún tipo de obesidad.

Glicina (Gly)

Es un aminoácido que requiere de la existencia de la serina para su producción y de dos elementos como el cloro y el sodio para su absorción adecuada.

Este compuesto promueve la conservación de glucógeno, razón por la cual nos ayuda a producir la energía necesaria para que el organismo funcione correctamente.

Como la mayoría de los aminoácidos, la glicina participa en el proceso de producción y mantenimiento de los tejidos musculares y óseos, favoreciendo la regeneración y cicatrización frente a algún traumatismo o intervención quirúrgica a la que seamos sometidos.

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Este compuesto también previene la aparición de problemas en la próstata; además estimula la producción de anticuerpos, fortaleciendo así nuestro sistema inmunológico, por lo que ayuda a prevenir la aparición de enfermedades de carácter infeccioso.

La glicina es un compuesto que compone una parte importante de la estructura del colágeno, por lo que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro, la aparición de arrugas profundas y el escurrimiento de la piel. También promueve la liberación de la hormona del crecimiento.

Este aminoácido ayuda a que la conexión neuronal del cerebro sea más efectiva, además influye en el sistema nervioso central, por lo que cumple una función relajante y ansiolítica, regulando también nuestro estado de ánimo.

Cuando una persona presenta niveles bajos de este aminoácido desarrolla una mayor propensión a sufrir enfermedades de la piel, afectando la cicatrización y crecimiento de las uñas y el cabello. También nos crea tendencia a desarrollar infecciones.

Prolina (Pro)

Este aminoácido influye en la producción de colágeno, por lo que nos ayuda a mantener saludable la piel, el cabello y las uñas. Además ayuda a la correcta conexión neuronal de nuestro cerebro, promoviendo así su adecuado funcionamiento.

La producción de la prolina ayuda a reforzar y conservar el buen estado de los músculos, los tendones, los ligamentos y las articulaciones; incluso robustece los tejidos de los músculos del corazón, previniendo la aparición de alguna enfermedad cardiovascular.

Este compuesto participa en el proceso de mantenimiento de las inmunoglobulinas, por lo que fortalece nuestro sistema inmunológico, reduciendo la posibilidad de sufrir algún tipo de infección.

Como la mayoría de los aminoácidos, la prolina ayuda al proceso de regeneración y cicatrización de tejidos tanto en las mucosas como en los músculos, los tendones, los ligamentos y las articulaciones, previniendo enfermedades como la artritis.

Por tanto, si presentamos bajos niveles de este aminoácido tendremos cierta propensión a desarrollar debilidad en las uñas y cabello, problemas de la piel, cicatrización lenta, debilidad corporal e infecciones.

Serina (Ser)

Es un aminoácido elemental para que los ácidos grasos cumplan su función metabólica como energizantes de nuestro organismo. Además, es indispensable para que otros aminoácidos logran su proceso de síntesis.

Este compuesto también es parte de la mielina, por lo que cumple funciones protectoras de las fibras nerviosas, garantizando así la conexión neuronal y el correcto funcionamiento de nuestro cerebro. También influye y promueve el crecimiento de nuestros músculos.

La serina ayuda en el proceso de formación de nuestras células, por lo que favorece la elaboración de las proteínas, así como la conservación del sistema muscular.

En vista de que este compuesto participa en la fabricación de las inmunoglobulinas ayuda a fortalecer nuestro sistema inmunológico, previniendo así el desarrollo de algún tipo de infección.

La serina es un aminoácido muy relevante para que se realicen los procesos de codificación de la información genética (ADN) y la duplicación del ADN (ARN). También es importante para que se lleve a cabo una digestión adecuada.

Algunos de los ejemplos de lo que puede ocurrirnos al sufrir una disminución en los niveles de este aminoácido en nuestro organismo son: enfermedades metabólicas, problemas de concentración y memoria, debilidad muscular, indigestión e infecciones de algún tipo.

Ácido Glutámico (Glu)

Es un aminoácido que se genera a partir del glutamato y tiene la particularidad de participar en la síntesis de otro aminoácido como la arginina. Se encarga de reducir los niveles de absorción de las grasas, en vista de que participa en el proceso de su metabolización.

Además, este compuesto suele promover la liberación de la hormona del crecimiento, por lo que es indispensable su síntesis, en especial durante la niñez.

Este aminoácido también participa en el proceso de recuperación y cicatrización de los tejidos, incluso ayuda a regenerar el hígado, previniendo enfermedades como la cirrosis o la insuficiencia hepática.

La ornitina promueve la función de los linfocitos, fortaleciendo así nuestro sistema inmunológico, aumentando las defensas y previniendo el desarrollo de alguna infección.

Este compuesto tiene las funciones relevantes de favorecer la producción de urea y participar en el proceso de síntesis de la insulina en el páncreas, ayudando así a regular los niveles de azúcar en la sangre, previniendo la diabetes.

Por lo general, cuando se presentan niveles bajos de ornitina en nuestro organismo podemos desarrollar trastornos del ciclo de la urea, es decir, acumulación de amoníaco en exceso en la sangre, el cual se produce como consecuencia del consumo de muchas proteínas.

Funciones de los aminoácidos no esenciales

Los aminoácidos no esenciales son sintetizados por nuestro organismo sin necesidad de adquirirlos por medio de los alimentos. Estos pasan por un proceso de biosíntesis, participando en los procesos metabólicos que hacen correcto el funcionamiento del cuerpo.

La función principal de los aminoácidos no esenciales es conformar las proteínas, las cuales son moléculas que conforman los músculos, ayudando a su conservación y mantenimiento.

Aunado a ello, los aminoácidos no esenciales cumplen papeles muy importantes en cuanto a los procesos metabólicos se refiere, tales como la eliminación de toxinas propias y externas, la digestión, síntesis de glucosa, grasas y otras sustancias importantes para el organismo.

Algunos de estos compuestos también suelen sintetizarse como neurotransmisores, es decir, como sustancias químicas que transmiten información entre las neuronas hacia el sistema nervioso y la médula espinal, relacionada con los estímulos que recibe tanto del interior como del entorno.

Otros aminoácidos tienen la función de promover la fabricación de los linfocitos o el mantenimiento de las inmunoglobulinas, reforzando así nuestro sistema inmunológico; es decir, aumentando las defensas del organismo frente a la posible amenaza que representan agentes externos como los microbios.

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Determinados aminoácidos no esenciales ayudan al proceso de almacenamiento y conservación de glucógeno, el cual es una fuente de energía importante para el organismo.

Otra de las funciones de la mayoría de los aminoácidos no esenciales es que forman parte de la composición del colágeno, una sustancia encargada de nutrir la piel, las uñas y el cabello, evitando así nuestro envejecimiento prematuro, así como la formación de arrugas profundas o escurrimiento de piel.

Aunado a ello, estos compuestos ejercen un rol protector de nuestros tejidos blandos y óseos; incluso algunos de los aminoácidos fortalecen la próstata y los músculos del corazón, incluso resultan indispensables para los hombres, en vista de que algunos aminoácidos ayudan a aumentar la potencia sexual.

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En relación con nuestro metabolismo, algunos aminoácidos no esenciales promueven la descomposición y síntesis de los ácidos grasos en la energía necesaria para el correcto funcionamiento del organismo, mientras que el resto es desechado a través del sistema linfático de forma natural.

También diversos compuestos no esenciales estimulan la liberación de algunas hormonas como la del crecimiento, la adrenalina y la dopamina, previniendo así el desarrollo de enfermedades psiquiátricas como la depresión y la ansiedad, así como trastornos en el desarrollo de los niños y adolescentes.

Uno de los roles más relevantes que cumple un aminoácido no esencial como la serina es que forma parte de los procesos de programación genética (ADN) y la reproducción del ADN (ARN), por lo que resulta indispensable para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro ADN.

Casi todos los aminoácidos no esenciales trabajan como una especie de combustible para el cerebro, garantizando así el buen funcionamiento de nuestra memoria, capacidad de recepción, racionamiento, entre otras funciones cerebrales.

Tanto los aminoácidos esenciales como los no esenciales nos ayudan a descomponer, sintetizar y absorber todos los nutrientes que ingresamos a nuestro organismo a través de los alimentos y los suplementos dietéticos, los cuales cumplen roles diferentes una vez que pasan por la biosíntesis, por eso es vital incorporarlos en nuestra nutrición diaria para gozar de una buena salud.

Otro de los papeles más importantes que tienen los aminoácidos no esenciales es que suelen aportar energía a nuestro organismo en situaciones extremas en las que no cuenta con el sustento alimenticio adecuado, tomando las proteínas de los tejidos musculares que trabajan como una reserva energética extra.

Así como los aminoácidos no esenciales ayudan a metabolizar las sustancias también promueven la eliminación de las toxinas que quedan como desecho de los procesos de síntesis, garantizando así el bienestar de nuestro hígado y nuestro sistema renal.

El conveniente cumplimiento de todas y cada una de las funciones de estos aminoácidos no esenciales nos garantizan el adecuado funcionamiento de todos nuestros órganos y sistemas vitales, razón por la que es preciso consumir diariamente una dieta rica en proteínas, vitaminas y minerales que fomenten su actividad y una perfecta alimentación del organismo y de esta manera progresar la salud. Es preciso el aporte de estos aminoácidos en nuestra dieta.

Tomando en cuenta todos y cada uno de los papeles que cumplen los aminoácidos no esenciales en nuestro organismo, hoy día pueden ser usados como suplementos alimentarios en los casos en que una persona presenta una nosología determinada a consecuencia de la deficiencia de estos.

Otro de los usos que tienen los suplementos de aminoácidos no esenciales es que los deportistas y atletas de alto rendimiento los consumen para mantener en buen estado los tejidos de su sistema muscular y óseo, gracias a que funcionan como reparadores del tejido en caso de alguna lesión.

Estos suplementos dietéticos son empleados también para tratar de forma natural diversas patologías de carácter metabólico o psiquiátrico, pues en su mayoría los aminoácidos esenciales ejercen una función reguladora del sistema nervioso y la síntesis de sustancias y nutrientes.

Los fármacos utilizados como suplementos alimenticios de los aminoácidos no esenciales solo aportan una dosis extra de estos compuestos a nuestro organismo, por lo que deben administrarse solo bajo supervisión de un especialista para evitar posibles efectos secundarios indeseados.

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Alimentos que contienen aminoácidos no esenciales

Tal como sucede con los aminoácidos esenciales, los no esenciales pueden obtenerse a través de los alimentos que consumimos en nuestra dieta diaria, los cuales contienen nutrientes que nos ayudan a reforzar nuestras células y nuestro sistema inmunológico, y deben ser parte de nuestra nutrición y dieta diaria:

  • Leche y sus derivados.
  • Huevos.
  • Carne de vaca, cerdo, pollo, pavo conejo, cordero, ternera, caballo, oveja, entre otros.
  • Pescados azules como el atún, el bacalao, el salmón, la sardina,  el mero y las vieiras.
  • Mariscos como el camarón.
  • Cereales.
  • Legumbres.
  • Verduras.
  • Frutas.
  • Semillas de girasol y calabaza.
  • Frutos secos.

Ante cualquier problema de salud o en caso de necesitar consejo, debes acudir a un profesional médico. La información de este blog es complementaria y no debe ser tomada como asesoramiento profesional.

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